jueves, 7 de enero de 2010

De la Vega y su hermano, un poco más ricos gracias al régimen franquista


Fuente: Periodista digital


La vicepresidenta primera del Gobierno es propietaria de un piso situado en la madrileña calle de Hernani cuyo valor actual se aproximaría a los 600.000 euros, mientras que su hermano Jesús Fernández de la Vega tuvo otra casa en la misma finca que vendió en 2002 por 420.708,478 euros.

Ambos pisos, con una superficie total de 128 metros cuadrados, 40 cada uno, están dentro de un inmueble expropiado a sus legítimos dueños durante el régimen de Franco, y que fue vendido posteriormente por el Ayuntamiento de Madrid al Patronato de funcionarios del Ministerio de Trabajo, según consta en sendas inscripciones del Registro de la Propiedad número 6 de Madrid a las que ha tenido acceso La Gaceta.

Los hermanos De la Vega se convirtieron en propietarios de estos inmuebles gracias a que su padre, Wenceslao, era abogado-inspector de Trabajo y desempeñaba sus tareas como funcionario en el ministerio del ramo; trabajo que posteriormente también desempeñaría Jesús. La finca en cuestión tiene una extensión de 3.913 metros cuadrados y fue expropiada en la década de los años 60 por la Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid (Coplaco), dentro del llamado “ensanche de la Castellana”.

Como se recordará, el padre de De la Vega -'un represaliado del franquismo' según dijo la vicepresidenta en Paraguay el pasado mes de agosto- ejerció de Inspector de Trabajo en la dictadura y, fue tal el empeño y la eficacia que puso en su labor, que Wenceslao Fernández de la Vega Lombán fue condecorado con la “Orden del Mérito en el Trabajo con categoría de plata y ramas de roble, con ocasión de la fiesta señera del franquismo: el 18 de Julio de 1971.

martes, 5 de enero de 2010

Zapatero, principal obstáculo para la recuperación


Fuente: Libertad Digital

Suele decirse que las crisis son épocas de oportunidades para aquellos ciudadanos y sociedades que se adapten a los nuevos tiempos. En realidad, la expresión no es del todo exacta. La crisis son períodos en los que las economías deben ajustar sus excesos pasados derivados de la inflación crediticia que impulsaron los bancos centrales. No representan oportunidades, sino una imprescindible catarsis que hay que realizar para volver a crecer de manera sostenible.

El ajuste que necesita una economía que ha entrado en crisis abarca múltiples facetas, pero pueden resumirse en dos: reequilibrio de los precios relativos de los factores de producción y reequilibrio de las diferencias entre ahorro e inversión. Al fin y al cabo, el sistema bancario provocó durante la época del boom que el crédito barato empujara la inversión muy por encima del volumen de ahorros reales y que algunos precios (por ejemplo los de la vivienda) se incrementaran desproporcionadamente y falsearan la rentabilidad de sectores enteros (como el de la construcción). Mientras esos dos ajustes no se lleven a cabo, la economía se encontrará prostrada y paralizada esperando que llegue la requerida liquidación.

Los agentes privados –las familias, las empresas y los bancos– tienen poderosos incentivos para realizar todos estos cambios, esto es, para incrementar sus ahorros hasta niveles compatibles con la inversión y para reducir los precios inflados hasta cifras compatibles con la realidad.

El problema es que los Estados intervencionistas tienen incentivos precisamente para lo contrario: sólo es necesario ver cómo Zapatero está retrasando la reforma laboral para no reducir los costes laborales ("derechos sociales", lo llama) y cómo ayuda a bancos, a los promotores y a las constructoras para contener la caída de los precios de la vivienda.

Claro que para lograr sostener todo este entramado de precios artificialmente altos, las Administraciones Públicas tienen que incurrir en un gasto y en un endeudamiento de tal calibre que en la práctica hacen imposible también corregir el otro desajuste: el fuerte desequilibrio entre el ahorro y la inversión.

Basta con observar las preocupantes cifras que conocimos ayer sobre la contabilidad de nuestras familias, empresas, entidades de crédito y administraciones públicas para darnos cuenta del precipicio por el que el Gobierno está arrojando a la sociedad española. Mientras el sector privado ha realizado un fortísimo ajuste en los últimos años que prácticamente viene a eliminar toda la enorme diferencia que existía entre nuestro ahorro y nuestra inversión interna, un manirroto sector público ha venido a emponzoñar la situación.

Las familias incrementaron su ahorro neto hasta los casi 9.500 millones de euros en el tercer trimestre de 2009 frente al desahorro de 4.550 en 2008 o de 15.600 de 2007. Por su parte, las empresas redujeron sus necesidades de financiación desde los 21.800 millones de euros en 2008 a apenas 5.200. Y, finalmente, las entidades financieras como los bancos o las cajas mantuvieron un aceptable ahorro neto de casi 4.500 millones de euros. Sólo las Administraciones Públicas optaron por no apretarse el cinturón y comenzar a despilfarrar el escaso ahorro que tras varios años los españoles han comenzado a acumular.

Así, entre julio y septiembre la deuda del sector público aumentó en casi 18.000 millones de euros frente al déficit de 3.000 millones que exhibieron en el mismo período de 2008 o al superávit de 20.000 millones de 2007.

En otras palabras, es esencialmente por culpa del Gobierno por lo que el conjunto de la sociedad española ha incrementad su endeudamiento en más de 9.000 millones durante el tercer trimestre de 2009 en lugar de haberlo reducido en 9.000, tal y como habría sucedido si el Ejecutivo se hubiese mantenido en el muy sano equilibrio presupuestario.

El resultado, pues, es que Zapatero y sus hordas de pródigos ministros, por haberse gastado 230.000 euros por minuto durante el ejercicio pasado, no sólo han lastrado la riqueza de las generaciones futuras, sino que han apuntalado la crisis y retrasado la recuperación. Sin los pertinentes ajustes, España nunca saldrá de la crisis y hoy el principal obstáculo para que esos ajustes se produzcan es sin lugar a dudas Rodríguez Zapatero.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Medio Ambiente dice NO a Moguer




Cuanto más grande es el obstáculo, mayor la gloria de haberlo superado. Moliére


Trabas y más trabas. Esa es la triste realidad y lo que se encuentra el equipo de gobierno del Ayto. de Moguer cuando proyecta iniciativas emprendedoras que mitiguen la actual situación económica y laboral que sufre nuestro pueblo. Mientras tanto, el cansino Gustavo Cuéllar repite hasta la saciedad su particular “erre que erre” del agua y todo porque a su Mario del alma no le salen las cuentas del nuevo chiringuito que han montado para hacerle competencia al INEM, la nueva mancomunidad de empleo para socialistas descolocados, MÁS. “Colócanos, colócanos…..” como cantaba Carlos Cano.
Recientemente, nuestro alcalde Juanjo Volante y su equipo plantearon dos importantes proyectos de interés para la localidad: uno consistía en la construcción de una planta de transformación de la fresa por iniciativa de Hudisa y de un centro de apoyo logístico a la población de la zona de las Malvinas en el que se ubicarían un centro comercial, un servicio sanitario, locutorio telefónico, oficina de correos y zona de aparcamientos que ayudarían a paliar las deficiencias en infraestructuras y servicios que sufren los agricultores de la zona.
El otro gran proyecto consistía en la construcción de un circuito de karts patrocinado nada más y nada menos que por la escudería italiana Ferrari, que como todos saben, contará el próximo año entre sus filas con el español Fernando Alonso, cercano al coto de Montemayor y que incluiría taller mecánico, restaurante, parking y zonas verdes.
Para poner en valor ambos proyectos era necesaria la descatalogación y desafección de 26 hectáreas por parte de Medio Ambiente que finalmente no ha tenido a bien aprobar la solicitud realizada por el Ayto, algo a lo que por desgracia estamos acostumbrados.
Sin embargo, este equipo de gobierno seguirá trabajando sin descanso contra toda la retahíla de obstáculos ideados por los socialistas para que este pueblo no prospere porque para ellos: cuanto peor le vaya a Moguer, mejor para el candidato socialista.