viernes, 15 de enero de 2010

La verdad sobre GIAHSA.





Empresa pública GIAHSA: primero sube la factura del agua en Valverde y ahora no paga a sus trabajadores
El PP exije a la empresa pública GIAHSA que opera en Valverde del Camino "que que se deje de gastos de lujo y pague las nóminas de sus trabajadores". Tras hacerse cargo de la gestión integral del agua y basuras en nuestro pueblo, los consumidores han tenido que afrontar subidas de las facturas (ver), que tras negarlo en un primer momento fueron reconocidas por el propio equipo de gobierno socialista de Valverde.

El PP presentará una moción en los ayuntamientos.-
El PP pide que GIAHSA pague las nóminas de sus trabajadores, puesto que no entiende tal nivel de insolvencia en una empresa que gestiona un bien tan rentable como el agua. Además pide al PSOE que no aproveche la fusión de mancomunidades para despedir empleados a su libre albedrío.

El PP ganaría hoy en Andalucía con 1,6 puntos de ventaja sobre el PSOE.


El PP ganaría por primera vez las elecciones autonómicas en Andalucía con el 43,2 por ciento de los votos frente al 41,6 por ciento que obtendría el PSOE, según se desprende del barómetro de opinión pública de Andalucía 2009 realizado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) presentado este viernes en Sevilla.

Dicha encuesta mantiene a IULV-CA como tercera fuerza política en Andalucía, con el 7,1 por ciento de los votos, idéntico porcentaje al obtenido en las autonómicas de 2008, mientras que el PA alcanzaría el 2,4 por ciento de los sufragios.

El resultado supondría un vuelco en una comunidad gobernada por los socialistas desde el comienzo de la autonomía en 1980 y tras el último resultado electoral en el que el PSOE, liderado entonces por el ahora ministro Manuel Chaves, obtuvo la victoria con un 48,2% frente al 38,6% del PP.

El sondeo de IESA refleja además un cambio de tendencia significativo con respecto a los daños publicados el año pasado, en los que el PSOE aventajaba en siete puntos al PP.

La encuesta se ha realizado a partir de 3.645 entrevistas presenciales durante el pasado mes de noviembre y tiene un nivel de error máximo de 1.7%.

jueves, 7 de enero de 2010

De la Vega y su hermano, un poco más ricos gracias al régimen franquista


Fuente: Periodista digital


La vicepresidenta primera del Gobierno es propietaria de un piso situado en la madrileña calle de Hernani cuyo valor actual se aproximaría a los 600.000 euros, mientras que su hermano Jesús Fernández de la Vega tuvo otra casa en la misma finca que vendió en 2002 por 420.708,478 euros.

Ambos pisos, con una superficie total de 128 metros cuadrados, 40 cada uno, están dentro de un inmueble expropiado a sus legítimos dueños durante el régimen de Franco, y que fue vendido posteriormente por el Ayuntamiento de Madrid al Patronato de funcionarios del Ministerio de Trabajo, según consta en sendas inscripciones del Registro de la Propiedad número 6 de Madrid a las que ha tenido acceso La Gaceta.

Los hermanos De la Vega se convirtieron en propietarios de estos inmuebles gracias a que su padre, Wenceslao, era abogado-inspector de Trabajo y desempeñaba sus tareas como funcionario en el ministerio del ramo; trabajo que posteriormente también desempeñaría Jesús. La finca en cuestión tiene una extensión de 3.913 metros cuadrados y fue expropiada en la década de los años 60 por la Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid (Coplaco), dentro del llamado “ensanche de la Castellana”.

Como se recordará, el padre de De la Vega -'un represaliado del franquismo' según dijo la vicepresidenta en Paraguay el pasado mes de agosto- ejerció de Inspector de Trabajo en la dictadura y, fue tal el empeño y la eficacia que puso en su labor, que Wenceslao Fernández de la Vega Lombán fue condecorado con la “Orden del Mérito en el Trabajo con categoría de plata y ramas de roble, con ocasión de la fiesta señera del franquismo: el 18 de Julio de 1971.

martes, 5 de enero de 2010

Zapatero, principal obstáculo para la recuperación


Fuente: Libertad Digital

Suele decirse que las crisis son épocas de oportunidades para aquellos ciudadanos y sociedades que se adapten a los nuevos tiempos. En realidad, la expresión no es del todo exacta. La crisis son períodos en los que las economías deben ajustar sus excesos pasados derivados de la inflación crediticia que impulsaron los bancos centrales. No representan oportunidades, sino una imprescindible catarsis que hay que realizar para volver a crecer de manera sostenible.

El ajuste que necesita una economía que ha entrado en crisis abarca múltiples facetas, pero pueden resumirse en dos: reequilibrio de los precios relativos de los factores de producción y reequilibrio de las diferencias entre ahorro e inversión. Al fin y al cabo, el sistema bancario provocó durante la época del boom que el crédito barato empujara la inversión muy por encima del volumen de ahorros reales y que algunos precios (por ejemplo los de la vivienda) se incrementaran desproporcionadamente y falsearan la rentabilidad de sectores enteros (como el de la construcción). Mientras esos dos ajustes no se lleven a cabo, la economía se encontrará prostrada y paralizada esperando que llegue la requerida liquidación.

Los agentes privados –las familias, las empresas y los bancos– tienen poderosos incentivos para realizar todos estos cambios, esto es, para incrementar sus ahorros hasta niveles compatibles con la inversión y para reducir los precios inflados hasta cifras compatibles con la realidad.

El problema es que los Estados intervencionistas tienen incentivos precisamente para lo contrario: sólo es necesario ver cómo Zapatero está retrasando la reforma laboral para no reducir los costes laborales ("derechos sociales", lo llama) y cómo ayuda a bancos, a los promotores y a las constructoras para contener la caída de los precios de la vivienda.

Claro que para lograr sostener todo este entramado de precios artificialmente altos, las Administraciones Públicas tienen que incurrir en un gasto y en un endeudamiento de tal calibre que en la práctica hacen imposible también corregir el otro desajuste: el fuerte desequilibrio entre el ahorro y la inversión.

Basta con observar las preocupantes cifras que conocimos ayer sobre la contabilidad de nuestras familias, empresas, entidades de crédito y administraciones públicas para darnos cuenta del precipicio por el que el Gobierno está arrojando a la sociedad española. Mientras el sector privado ha realizado un fortísimo ajuste en los últimos años que prácticamente viene a eliminar toda la enorme diferencia que existía entre nuestro ahorro y nuestra inversión interna, un manirroto sector público ha venido a emponzoñar la situación.

Las familias incrementaron su ahorro neto hasta los casi 9.500 millones de euros en el tercer trimestre de 2009 frente al desahorro de 4.550 en 2008 o de 15.600 de 2007. Por su parte, las empresas redujeron sus necesidades de financiación desde los 21.800 millones de euros en 2008 a apenas 5.200. Y, finalmente, las entidades financieras como los bancos o las cajas mantuvieron un aceptable ahorro neto de casi 4.500 millones de euros. Sólo las Administraciones Públicas optaron por no apretarse el cinturón y comenzar a despilfarrar el escaso ahorro que tras varios años los españoles han comenzado a acumular.

Así, entre julio y septiembre la deuda del sector público aumentó en casi 18.000 millones de euros frente al déficit de 3.000 millones que exhibieron en el mismo período de 2008 o al superávit de 20.000 millones de 2007.

En otras palabras, es esencialmente por culpa del Gobierno por lo que el conjunto de la sociedad española ha incrementad su endeudamiento en más de 9.000 millones durante el tercer trimestre de 2009 en lugar de haberlo reducido en 9.000, tal y como habría sucedido si el Ejecutivo se hubiese mantenido en el muy sano equilibrio presupuestario.

El resultado, pues, es que Zapatero y sus hordas de pródigos ministros, por haberse gastado 230.000 euros por minuto durante el ejercicio pasado, no sólo han lastrado la riqueza de las generaciones futuras, sino que han apuntalado la crisis y retrasado la recuperación. Sin los pertinentes ajustes, España nunca saldrá de la crisis y hoy el principal obstáculo para que esos ajustes se produzcan es sin lugar a dudas Rodríguez Zapatero.